Miles de documentos confidenciales de Vitalicio Seguros terminan en la basura

Un empleado de la sucursal de San Francisco Javier abandona en un contenedor papeles con datos personales de sus clientes.

Miles de documentos con información de clientes tirados en un contenedor para el reciclado de papel. Una acción que supone una clara vulneración de la Ley Orgánica de Protección de Datos. Un empleado de la sucursal del grupo Vitalicio Seguros situada en la avenida de San Francisco Javier abandonó ayer en la basura una gran cantidad de papeles con datos personales de miles de particulares.

Tras recibir la llamada de un lector denunciando los hechos, 20 minutos visitó el contenedor y comprobó que en su interior había una gran cantidad de papeles con el membrete de Vitalicio Seguros, empresa perteneciente al grupo italiano Generali. El grupo tiene una política muy estricta en esta materia. En cada oficina hay una máquina que destruye documentos”. En ellos aparecen los nombres de los agentes encargados de captar clientes y un listado de los que maneja cada uno de ellos, además de las liquidaciones correspondientes a su trabajo.

Una de las afectadas es vecina de una localidad sevillana del Aljarafe. En un cheque por valor de 397,82 euros expedido a su nombre aparecen además sus apellidos, su NIF 1-6–0–C y el número de una cuenta corriente de la oficina de Cajasol 0156 (situada en la avenida Sánchez Arjona, 29).

Además figura el recibo de una póliza de seguro, firmada y sellada por Vitalicio, por un vehículo Opel Corsa, con matrícula SE—-DF. Incluso hay una fotocopia de un cheque de la cuenta que el Banco Vitalicio de España C. A. de Seguros y P. P. tiene en el banco Santander Central Hispano.

Vulnera la ley

Los bufetes de abogados consultados aseguran que se trata de una infracción catalogada como grave en la Ley Orgánica de Protección de Datos, lo que conlleva unas sanciones (recogidas en el artículo 45) de entre 60.000 y 300.000 euros.

Joaquín Suárez, director regional de Vitalicio Seguros, dijo que «el grupo tiene una política muy estricta en esta materia. En cada oficina hay una máquina que destruye todos los documentos. Sin embargo, alguien ha optado por la solución más cómoda y ya hemos tomado las medidas disciplinarias adecuadas».

R. G. 20 minutos. 16.04.2009